viernes, enero 14, 2005

La campaña de las muñecas rusas

La campaña de las muñecas rusas


RN sabe que puede volver a sobrepasar a la UDI y ganar la cabecera de la oposición. Pero como cada aspirante en Renovación Nacional se prefiere a sí mismo antes que a los demás, Piñera no tendrá una aceptación fácil. El gremialismo no está para ver que su predominio pase a la historia.


Cuidado con bajar la guardia

Si no le hubiera ido tan mal a Joaquín Lavín en la encuesta CEP -a decir verdad, en todos los últimos sondeos- la vida de la Concertación sería más fácil. Pero no es así y hay que observar con detenimiento lo que viene, y qué debe hacer cada cual para actuar del mejor modo posible. Cuando las cosas parecen ir demasiado bien, hay que sospechar que escondan alguna situación de cuidado, que es precisamente lo que ocurre en esta ocasión.

Respecto de Lavín, tenemos un auténtico desastre. Es un candidato en decrecimiento; que resulta vencido por dos candidatas de la Concertación; y que más de la mitad de los encuestados declare que en ningún caso votaría por él. Lavín ha hecho una muy débil defensa de su situación actual, afirmando que se está repitiendo el escenario de la elección presidencial anterior. Entonces partió de abajo pero fue siempre en subida y el entusiasmo de sus adherentes lo acompañó. Hoy está en un movimiento inverso. Del entusiasmo original nadie ha vuelto a tener noticia.

¿Serán derrotados Lavín y la derecha? Si se dejan a un lado los hechos fortuitos, es indudable que Lavín es un candidato que sabe que va a perder. Y debe ser más optimista porque en la derecha no hay prácticamente ningún dirigente relevante que no se haya hecho ya a la idea, aunque decirlo en público sea una deslealtad.


La disputa del segundo lugar

Pero quienes dirigen a la oposición tienen la obligación de responder a los hechos y eso es lo que se aprestan a hacer. Una derrota de Lavín no es sinónimo inmediato de una derrota de la derecha. Cuando todos saben que si pierde el número uno se va para la casa -en menos de un año-, entonces lo más importante pasa a estar en el número dos.

La derecha concentra la atención en la buena evaluación de las encuestas en los que siguen inmediatamente después de Lavín. Entre los personajes que provocan mayor rechazo de algunos que adhesión de otros, se encuentra en primerísimo lugar, Pablo Longueira, seguido por Sergio Diez y Jovino Novoa.

Pero quienes tienen ventajas por sobre los demás y que pueden aspirar a reemplazar a Lavín son cinco -la mayoría de RN. En el orden de mayor apoyo y menor rechazo simultáneo: Sebastián Piñera, Jacqueline van Rysselberghe, Lily Pérez, Andrés Allamand, Alberto Espina y Hernán Larraín. Si se descuenta el rechazo del apoyo popular, sucede que la alcaldesa de Concepción y Piñera están ahora mejor parados que Lavín.

RN sabe que puede volver a sobrepasar a la UDI y ganar la cabecera de la oposición. Pero como cada aspirante en Renovación Nacional se prefiere a sí mismo antes que a los demás, Piñera no tendrá una aceptación fácil. El gremialismo no está para ver que su predominio pase a la historia.

De manera que quien espera en la Concertación tener al frente a un grupo de condenados a la derrota y al borde de la rendición anticipada tendrá una sorpresa mayúscula: presenciará un dinamismo fuera de lo usual de la dirigencia y una “voluntad de combate” muy renovada en el nivel parlamentario.

Lavín está deprimido, pero la derecha decidió no contagiarse. Para ocuparse de lo que le interesa lo apoyará con mesura y con decoro. Pero la mente y el corazón de sus dirigentes de recambio estarán en otra parte.

Hay que pensar en las conocidas muñecas rusas parecidas a palitroques. Uno las puede abrir, y al hacerlo se encuentra otra muñeca igual, pero más pequeña y así sucesivamente. En eso consiste su atractivo.

En el caso de la derecha, la campaña presidencial oficial tendrá en su interior el desarrollo de la campaña presidencial posterior en ciernes, que se expresará en la competencia por destacarse de los demás (del mismo sector) en la competencia senatorial, con apoyo obligatorio en las campañas de los diputados. Como en las muñecas rusas.

Para la Concertación, esta situación tan especial tiene dos consecuencias de la mayor relevancia. La primera es que, de ahora en adelante, la candidatura de Lavín será sostenida más por sus enemigos internos que por sus amigos. La segunda tiene un efecto más permanente: los candidatos presidenciales de reemplazo tienen que programar acciones sistemáticas que los lleven a la mejor posición entre 2007 y 2008, que es cuando la derecha contará con su mejor oportunidad.

¿Por qué? Porque apostarán a que la constitución del nuevo gobierno no demorará menos de lo que le costó a Lagos y, al mismo tiempo, será más corto. Por eso, si se desgasta (y la oposición más de algo puede hacer para que suceda), enfrentará la siguiente elección municipal con renovado ímpetu.

Para entonces el nuevo líder opositor tendrá por completo el manejo de las riendas en su sector, el trabajo programático habrá madurado y se le habrá dado continuidad a lo que se consiga en la campaña “de Lavín”, y una generación de reemplazo estará a cargo de los partidos. Esto puede ser muy motivador para mucha gente en la derecha, si dan inicio a esta campaña en el esquema de las muñecas rusas.


La obligación de instalar una presidenta y una presidencia

¿Qué tiene que hacer la Concertación? Emplear a fondo el tiempo disponible, sin darse permiso para desperdiciarlo. Tiene más tareas que la oposición: instalar una candidatura, una presidenta y una presidencia.

Esto debe ser de manera rápida, constructiva y nada traumática. Tan importante como la noche del triunfo es el primer día de gobierno. Los días que algunos dilapidan con tanta displicencia deben recuperarse para fines más importantes, si no el ataque de las muñecas rusas puede llegar a ser un auténtico dolor de cabeza.